| El “Inner Spa” y el habitáculo de
flotación.
Ponencia presentada por Samadhi Latino en el
1er Congreso Latinoamericano de Turismo y Salud
Marzo de 2000.
Quiero compartir con ustedes lo que es un habitáculo de flotación
y sus beneficios y, desde mi experiencia profesional como psicoterapeuta,
presentarlo como una herramienta esencial de lo que sería un “Inner
Spa”.
Las palabras quedan cortas frente al colorido, a la textura de los paisajes
interiores que se revelan en la flotación y difícilmente
pueden sustituir la experiencia - experiencia llena de sensaciones, emociones
e imágenes y, más allá de esto mismo, experiencia
silenciosa de lo misterioso. Al flotar, entramos en un espacio que de
ser mundano pasa a ser sagrado, en el cual transcurre otro tiempo, otro
ritmo.
Quiero indagar, si me lo permiten, sobre el tiempo como factor primordial
para la salud. Nuestra relación con el tiempo es, a menudo, de
pelea. El tiempo, externo a nosotros, se vuelve un objeto con el cual
luchamos: Nos falta tiempo, perdemos tiempo, ganamos tiempo, etcétera.
En fin, estamos constantemente en una carrera con el tiempo, o más
bien, contra el tiempo. Más allá de este tiempo objeto
de pelea, del tiempo carente, existe un tiempo inmensamente abundante: ¡Un
tiempo con Tiempo!
¿
Cómo sucede esto? Cuando termina la pelea con el tiempo, cuando
lo cabalgamos con ligereza y sin quejas, cuando la mente, siempre veloz,
acepta los tiempos del cuerpo, al igual que una madre acepta con entrega
caminar al ritmo de su bebé, es cuando nos hacemos con el tiempo.
Es fundamentalmente un acto de amor, una reverencia hacia el tiempo.
Ahora bien, en un mundo cada vez más agitado en el cual el oleaje
de la vida se hace a menudo violento y veloz, ¿cómo podemos
honrar al tiempo? Deteniéndonos y aprendiendo a esperar. Necesitamos
un puerto seguro donde poder echar el ancla de nuestro barco golpeteado
por las olas y simplemente descansar.
Si se fijan, el tiempo ya no es solamente dinero: El tiempo es también
calidad de vida, calidad que solamente se otorga, desde una perspectiva
integral, afianzando nuestra parte femenina y receptiva.
¡
Los empresarios de hoy necesitan esperarse! ¡Los empresarios de
hoy necesitan extender sus brazos y recibirse!
La flotación nos permite justamente esto: Nos devuelve el tiempo
nuestro para esperarnos y atendernos. El habitáculo de flotación
nos ayuda a conectar profundamente con nuestro tiempo interno, con el
ritmo de nuestro organismo. Permite una relajación profunda, lejos
de los estímulos, en un ambiente de plena seguridad, de gentil
descanso. Se trata de recostarse en una solución de agua con alta
densidad de sales Epsom. Imagínense el Mar Muerto en una habitación,
con todas las virtudes de las sales para su cuerpo y con la posibilidad
milagrosa de flotar sin ningún esfuerzo. ¡Milagrosa por
estar a un paso de poder caminar sobre las aguas!
En pocas palabras, es un ambiente que tiene todas las virtudes del vientre
materno: Calidez, seguridad, contención. Una luz tenue y una música
nos pueden acompañar, si le tememos a la oscuridad y al silencio.
Poco a poco, se vuelve un espacio de atención hacia el cuerpo
-nuestro vehículo- que puede reponerse de su acelere. Finalmente
recobra su ritmo y su tiempo y regresa a sus equilibrios internos, a
menudo perdidos u olvidados.
El reloj interno por fin se pone a su hora orgánica y marca sus
tiempos biológicos. Se abre entonces el espacio de todos las posibilidades:
La vida recobra su sabiduría y nos lleva de la mano. Sólo
nos queda confiar en ella y esto supone crecer en lo emocional, mental
y espiritual.
¡
Dentro del mundo que conocemos se asoman entonces todos los mundos!
Encontrar nuestro tiempo fundamental es como encontrar nuestra nota fundamental
y jugar con todas las octavas. Nos permite cumplir con una cita vital:
La cita con nosotros mismos y, al encontrarnos, nos encontramos con los
demás. Es, créanmelo, un paso esencial hacia un cuerpo
regenerado y hacia una integración emocional.
El empresario que tomamos de ejemplo ya está en brazos de la vida
y se vuelve un aprendiz de lo inesperado. Difícil tarea, por cierto,
pero a la vez muy prometedora: El paso hacia una mente creativa.

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